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Berrea del ciervo

La berrea constituye uno de los principales reclamos turísticos del Parque Internacional Tajo-Tejo. A finales de verano y principio del otoño los ciervos machos, los conocidos como "venados", inician el celo y por tanto, su época reproductiva. Ésta suele coincidir con las primeras lluvias del otoño y la bajada de temperaturas, que despiertan aún más el instinto de los animales.

Este fenómeno estacional recibe el nombre de "berrea" porque los venados emiten un sonido gutural muy fuerte y estremecedor que embriaga el ambiente.

Las horas de mayor apogeo son las del amanecer y los atardeceres, cuando el calor disminuye, momento casi mágico en el que escuchar a los ciervos berrear entre las encinas y alcornoques de la dehesa o escondidos entre el matorral mediterráneo es una experiencia única imposible de olvidar.

Durante la berrea, los machos luchan entre sí con sus cornamentas para defender sus territorios y acaparar al mayor número de hembras, de modo que finalmente aquellos machos más fuertes tendrán mayores territorios, harenes de hembras más numerosos y, por tanto, mayores posibilidades de reproducirse y de perpetuar sus genes.

Los machos presentan su máximo esplendor, sus cuernas están fuertes y listas para enzarzarse con sus competidores. Las hembras están preparadas para concebir. Es el momento. Ocho meses más tarde, en la primavera siguiente, nacerá el fruto de este fenómeno, un hermoso cervatillo o "gabato" que acompañará a la madre, al menos, durante un año más.

Oír a los machos berreando o el choque violento de sus cuernas resulta un espectáculo sonoro que sobrecoge a cualquiera que tenga la suerte de presenciarlo, aún más al encontrarnos inmersos en un bello amanecer o en los anocheceres tranquilos y frescos de la comarca, cuando estos berridos al aire embriagan y ensordecen el territorio.

Desde vehículos 4x4, en bicicleta, a pie, o desde los diversos miradores del Parque, puede disfrutarse de este privilegiado espectáculo: machos berreando, persiguiendo a las hembras para cubrirlas o a otros machos para intimidarlos, exhibiciones de cuernas y choques con otros ejemplares… imágenes que se grabarán a fuego en nuestra retina y que sorprenderán a todos. Naturaleza en estado puro.

 Recorrer dehesas de gran belleza o asomarnos a la sierra para observar a los ciervos más escurridizos en medio de un ambiente ensordecedor por la profusión de la berrea de los machos en celo y sus peleas chocando las cornamentas es ahora accesible gracias a las posibilidades que el turismo en el Parque Internacional Tajo-Tejo ofrece. Muchas de estas fincas son propiedades privadas y su tránsito es limitado, pero existen diversas empresas que ofrecen este servicio, por lo que ahora más que nunca se trata de una actividad al alcance de todos.

En el concelho de Idanha-a-Nova existe una ruta específicamente diseñada para disfrutar de la observación de esta especie. Se trata del sendero de gran recorrido GR-29, "Rota dos Veados".

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