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Conjuntos monumentales

La sucesión de diversos acontecimientos a lo largo de la historia y la ocupación de pueblos lusitanos, romanos, cristianos, musulmanes y judíos han imprimido en el territorio del Tajo Internacional un claro carácter fronterizo. La fusión de todas estas culturas ha traído hasta nuestros días un altísimo legado arquitectónico y cultural, herencia que debemos conservar si queremos que pueda ser contemplada y disfrutada por nuestros descendientes en el futuro. Este patrimonio cultural es, por sí mismo, un magnífico valor que hará de nuestra visita al Parque Natural Tajo Internacional una experiencia única y enriquecedora.

Aunque todos los municipios del territorio disponen de monumentos antiguos, destacan ciertos Conjuntos Monumentales y Aldeas Históricas dignos de ser destacados.

Las Aldeas Históricas, construidas en granito, una roca tan duradera como su valor histórico, harán las delicias de quienes disfrutan admirando edificios monumentales y paseando por antiguas calles bien conservadas. Unas son más modestas, otras aún transmiten la relevancia que en otro tiempo debieron tener, pero todas ellas destacan por el encanto de sus paisajes, de sus conjuntos arquitectónicos y por la hospitalidad de sus pobladores.

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Aldea histórica de Monsanto

Esta villa está situada en la parte más alta del cerro que se eleva entre las faldas de la Sierra de la Gardunha y el cauce del río Pónsul, en medio de una extensa llanura cultivada y pastoreada desde tiempo inmemorial.

Monsanto fue considerada en 1938 como la aldea más portuguesa de Portugal, según un concurso nacional del Nuevo Estado, y aún hoy conserva intacto el encanto de la idiosincrasia portuguesa. Sus casas construidas entre enormes bolos berroqueños y el castillo que corona la montaña granítica son sin duda, reclamo suficiente para visitar con atención esta villa. Completa esta interesante oferta la Torre de Lucano (s.XIV) con una veleta en la que aparece el gallo de plata, símbolo del carácter auténtico de esta aldea, la más portuguesa de Portugal. Las casas-palacio con portales de estilo manuelino o la vivienda en la que moró el escritor Fernando Namora son igualmente recomendables para la visita.

Cuenta la tradición lusa que la población del s.II a.C. resistió entre las murallas del castillo durante 7 años, sitiada por los romanos y para demostrarles que nunca se rendirían por hambre, tiraron ladera abajo una becerra bien alimentada con el cereal que querían hacer creer que les sobraba. Así el pueblo romano desistió en su idea de tomar Monsanto y levantó el cerco. En honor a esta hazaña se celebra la Fiesta de las Cruces cada 3 de mayo. Durante el festejo los habitantes suben al castillo y entre los cantos y la música de los adufes, arrojan desde las murallas vasijas con flores. Por aquí pasarían también árabes y caballeros de la Orden de los Templarios que vieron en el "Monte Santo" un importante bastión fronterizo de gentes aguerridas y valientes, tanto que se hizo popular el dicho de que „quien conquista Monsanto, conquista el mundo".

Un elemento tradicional de las tierras de Beira que en esta aldea es fácil de encontrar son las marafonas, muñecas sin rasgos faciales definidos y ataviadas con coloridos trajes que forman parte del imaginario popular. La estructura básica es un cuerpo de madera, en forma de cruz, cubierto por retales y su simbolismo rememora tiempos en los que se utilizaban como amuletos con poderes especiales, tales como el don de la fertilidad, la fecundidad o la protección ante un mal de ojo.

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